Mensajes Dominicales

Decir siempre SÍ al Espíritu Santo "

Mensaje dominical

21 de mayo de 2017

1.- Cuando Jesucristo se despidió de sus discípulos en la última cena les dijo: “Salí del Padre y vine al mundo y ahora dejo al mundo y vuelvo al Padre”. Al oír estas palabras, los discípulos se llenaron de tristeza, no lo podían creer, habían vivido en su compañía tres años, habían llegado a ser verdaderos amigos íntimos, ya no podrían separarse de Él, ya no podrían vivir sin Él. ¿Cómo los iba a dejar solos ahora? ¿Cómo los iba a dejar desamparados y huérfanos? Entonces Jesús les dijo: “no los voy a dejar solos ni desamparados, ni huérfanos, les voy a enviar otro consolador: el Espíritu de la Verdad”. Les prometió una presencia espiritual que llenaría su corazón de paz, de gozo, de amor, de fortaleza y de consuelo. Así sucedió el día de Pentecostés. Estaban todos reunidos perseverando en oración junto con María, la madre de Jesús, cuando de repente, un fuerte viento llenó la casa donde estaban; unas llamas de fuego se posaron en la cabeza de cada uno de ellos y quedaron llenos del Espíritu Santo. Este acontecimiento cambió su estado de ánimo y cambió también su vida.

2.- Ese prodigio de Pentecostés se repite en nuestras propias vidas. Cuando perseveramos en oración juntamente con María, cuando abrimos nuestro corazón a Dios y ponemos en Él toda nuestra confianza; entonces llega el Espíritu Santo y nos llena el corazón de luz, de paz, de amor y de alegría. Jesús quiere cumplir su promesa, pero su Espíritu Santo es muy respetuoso y si no le abrimos la puerta, Él pasa de largo porque no quiere forzar la entrada. Si no hacemos caso a sus inspiraciones, Él no seguirá insistiendo. Quiere nuestra correspondencia en el amor y en la libertad. Si le hacemos caso entonces, nos llena con sus dones, con sus frutos y con sus gracias. Él nos inspira siempre, Él nos empuja siempre, Él nos mueve siempre, Él nos llama a ser mejores hijos de Dios. Los que se dejan guiar por el Espíritu, esos llegan a ser los verdaderos hijos de Dios. Pero nosotros podemos decirle sí o podemos decirle no; podemos hacerle caso o podemos cerrarle nuestro corazón.

3.- Ya no estamos solos, ya no estamos huérfanos, ya no estamos desamparados, Jesucristo nos ha dejado otro consolador. Dejemos que el Espíritu de la verdad actúe poderosamente en nuestras almas. Seamos dóciles, prontos y generosos con el Espíritu Santo. Él es el amigo íntimo de nuestras almas y siempre está alentándonos a ser mejores personas, mejores hijos, mejores esposos, a ser mejores madres, mejores hijos de Dios y mejores amigos de Jesús.

Que el Señor nos bendiga y nos conceda la sabiduría y la fortaleza que necesitamos para decir siempre sí a las inspiraciones de su Espíritu Santo. Así sea.

+ Pedro Pablo Elizondo Cárdenas L.C.

Obispo Prelado de Cancún-Chetumal

Hacia el Gran Jubileo de nuestra Prelatura

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